Vestirse hoy (y no para la mujer que fuiste antes)

Vestirse hoy (y no para la mujer que fuiste antes)

Muchas veces seguimos vistiéndonos para una versión pasada de nosotras mismas.


El cuerpo que teníamos.

La energía que teníamos.

La vida que llevábamos.


Guardamos ropa “por si acaso”.

Por si volvemos a ser esa mujer.

Por si cambia algo.


Y sin darnos cuenta, la ropa se transforma en exigencia en vez de apoyo.


Vestirse hoy no es rendirse.

Es ajustarse con cariño.


Es entender que los cuerpos cambian, que los ritmos se transforman y que la comodidad no está peleada con el estilo. Al contrario: cuando algo te queda bien, te hace sentido y te acompaña, se nota.


La moda nos enseñó a aspirar.

Pero el estilo real nos enseña a habitar.


Habitar tu cuerpo hoy.

Habitar tu vida tal como es.

Habitar colores que te iluminan, cortes que te sostienen y outfits que funcionan para tu día a día, no solo para una foto.


Vestirte hoy es dejar de pelear con el espejo.

Es dejar de exigirte volver atrás.

Es vestirte desde la verdad.


Y cuando eso pasa, algo se ordena adentro.

La ropa deja de ser ruido y se vuelve compañía.


Porque el estilo no es parecerse a alguien más.

Es reconocerte.